El Chaltén es una villa de montaña enclavada en el Parque Nacional Los Glaciares zona Norte, en el pasado, este paraíso de montaña era un lugar sagrado para los humanos nativos, se acercaban con solemnidad a su emblemática y monumental montaña vista desde decenas de kilómetros en la estepa, El Chaltén significa en lengua original, montaña que humea, fenómeno meteorológico que por el viento genera muchas veces una nube “enganchada” de su cumbre.
De este cerro deriva el nombre del joven pueblo.
Su principal industria es el turismo, una forma de economía que tiene muchas ventajas y algunas desventajas.
Desde la fundación del pueblo, su crecimiento demográfico pasó de 41 habitantes en 1991 a unas 3000 en 2019, a esto se le suman 50000 visitantes por temporada. Dentro de las problemáticas del crecimiento poblacional está, la generación de residuos por actividad humana. El solo ir al baño genera residuos que en este momento no logran ser procesados eficientemente y terminan desechados en la confluencia entre el Río de las Vueltas y el Río Fitz Roy.
La generación de basuras de diferentes naturalezas también aporta a las desventajas de la economía turística, el 42% de la basura que es destinada a disposición final es orgánica, un punto en el que el municipio está trabajando para concientizar a la población para que se haga cargo de esta basura y genere compostaje domiciliario. Se separan plásticos, hierro, aluminio, cartón y vidrio. Por otro lado, las compañías que alojan a los visitantes son las que más generan desechos humanos pero no las más conscientes y consecuentes con el cuidado del medio ambiente.
En promedio el visitante se aloja unos 4 días en los cuales en su mayoría consumen una botella de agua por día solo para lanzarse al sendero, habiendo agua potable (aún) en todos los circuitos.
¿Qué pasa con las botellas?
Las botellas, las tiramos en los cestos que ofrecen las calles o los hospedajes, según la política del lugar que nos hospeda pueden destinarse a ser enterradas en la estepa como disposición final o puede ser llevada al CARRI (Centro de Acopio y Redistribución de Residuos Inorgánicos), allí se separan las tapitas de las partes translúcidas, estas formarán parte de un fardo de PET, que luego se envía a reciclaje.
Nuestra organización reunió a artistas locales de la escultura, la fundición de aluminio y el plástico para usar estas tapitas y darles una nueva vida, reciclándolas y formando manualmente la emblemática forma del imponente cerro Chaltén, invitamos al visitante a llevárselo como recuerdo de este inigualable espectáculo de la naturaleza y la toma de responsabilidad de nuestro paso por este paraíso.
Aportando en este aspecto a la economía local no contaminante y a la conciencia ambiental.
Intentamos canalizar esfuerzos para generar conciencia ambiental, denunciar abusos a la naturaleza y velar por la conservación de este paraíso de montaña para que mas generaciones puedan disfrutarlo sin mayores modificaciones.
Colaboran con el arte gráfico de Chalten Plastico @sebaestafeliz